La localidad pinariega de Navaleno ha comenzado a trabajar en un nuevo proyecto que apuesta por las energías renovables como sistema de calefacción de sus principales edificios municipales. En concreto, se pretende sustituir el obsoleto sistema de calefacción del Colegio Rural Agrupado (CRA) Pinar Grande y el de los establecimientos públicos cercanos, particularmente el Ayuntamiento, proyecto al que también podrían asociarse la iglesia y el Centro Rural de Innovación Educativa (CRIE), dependiendo de los acuerdos con el párroco y la Dirección Provincial de Educación.

Tras los estudios preliminares y el acopio de la información necesaria el proyecto se encuentra a día de hoy en fase de redacción. El objetivo es cambiar los actuales sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles por otro más acorde con los principios de sostenibilidad ambiental.

Contando con el cuarto de calderas del actual colegio se diseñará un pequeño ‘district heating’, (traducido ‘calefacción de barrio’), que solucione la demanda de calefacción de los edificios públicos cercanos con una nueva fuente de energía basada en la biomasa con una solución mixta de pellets y astilla.

El Ente Regional de la Energía de Castilla y León (EREN), con quien el Ayuntamiento de Navaleno ha firmado el Convenio, es el encargado de la ejecución del proyecto, que saldrá a licitación una vez concluya la redacción. «Una vez esté listo se sacará a concurso para que las empresas interesadas en llevar a cabo la obra puedan presentar sus propuestas», explica el alcalde de la localidad, Paulino Herrero. Las obras de la nueva calefacción del colegio se realizarían en «épocas de vacaciones para no alterar el curso escolar. Tendrían que hacerse en Semana Santa o, seguramente, ya en verano».

Según el alcalde, la sustitución del combustible fósil por biomasa  obedece a un triple objetivo: social, medioambiental y económico. «Está demostrado que apostar por la biomasa es promover el desarrollo del medio rural, porque se crean 136 empleos en el medio rural por cada 10.000 habitantes que cambien su calefacción a biomasa, frente a los nueve que se generan con gasoil. Por otra parte, al consumir biomasa forestal las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera se contrarrestan con las que la planta consumió en su desarrollo, dejando en cero su huella de carbono. Es decir, contribuimos a que España cumpla con el compromiso de Kyoto y con el programa Europa 2020. Y, finalmente, un objetivo económico porque a unos precios del gasoil en torno a 92 céntimos, se estima un ahorro en combustible entre el 45% y el 70%, dependiendo si se utiliza pellets o astilla».

La inversión para la realización de este nuevo proyecto se realizará actuando el EREN como una ESE (Empresa de Servicios Energéticos). Es decir, la inversión corre a cago de la empresa y los beneficiarios amortizan la instalación en un periodo de tiempo que oscila entre 10 y 15 años, dependiendo de la inversión, con el ahorro en la factura. «Eso hace que los beneficiarios no incurran en costes, a la vez que se promueven una serie de externalidades que ya por sí solas justifican la obra. Al finalizar este periodo la instalación pasa a propiedad de los beneficiarios, que dispondrán de mayores ahorros».