NAVALENO
La Guardia Civil irrumpe en un bar tras una llamada relacionada con ETA
El suceso ocurrió en La Terraza en la madrugada del pasado martes cuando ocho agentes entraron en el establecimiento después de ser alertados de la presencia de posibles terroristas
V.R.A. / I.Ll.Y.

La madrugada del pasado martes será difícil de olvidar para la treintena de personas que se encontraban tomando algo en el bar La Terraza de Navaleno. Y es que, según apuntó ayer el dueño del establecimiento, “ocho agentes de la Guardia Civil entraron al bar sobre las 01.30 horas de la mañana pidiendo el carné de identidad a todo el mundo que se encontraba en el interior del establecimiento”. Al parecer, según pudo saber más tarde el propietario del local ya que ninguno de los agentes le informaron de lo que sucedía en el momento de la intervención, “alguien llamó a la Guardia Civil alertando de que había varias personas hablando en vasco que se montaron en una furgoneta” notando algo sospechoso.
Tras recibir esta llamada antiterrorista los agentes se desplazaron inmediatamente hasta el establecimiento indicado por la persona que, según las informaciones a las que ha tenido acceso HERALDO, parece que creyó reconocer a alguno de los terroristas que están siendo buscados por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y cuyas fotografías se han distribuido por el Ministerio del Interior pidiendo la colaboración ciudadana.
Por su parte, fuentes de la Subdelegación del Gobierno señalaron que una persona de la zona en estado ebrio dio la alarma a los agentes de la Guardia Civil sobre la presencia en el bar La Terraza de un presunto terrorista a quien había conseguido identificar en uno de los carteles que distribuye el Gobierno central. Por ello, los agentes se trasladaron hasta el establecimiento para comprobar que éste no provocaba ningún altercado.
Según la versión del dueño del establecimiento, “al bar entraron ocho guardias civiles, cuatro de ellos armados con metralletas, que se posicionaron y empezaron a pedir a todo el mundo que se identificase”. El propietario del establecimiento continuó explicando que “todo el mundo que se encontraba en ese momento en el interior era del pueblo o gente conocida” pero, aún así, comprobaron los carné de todos. Además, y según explicó la misma fuente, ser testigo de semejante despliegue provocó “que a una chica que se encontraba tomando algo con sus padres le diera un ataque de ansiedad” por lo que tuvo que ser atendida por los sanitarios.
Los agentes de la Guardia Civil realizaron su trabajo de forma concisa y sin explicar en ningún momento al dueño del bar el motivo de su aparición a pesar de que el propietario del local intentó averiguar cuál era la causa de su entrada en el local. Tras comprobar las identidades de la treintena de personas que se encontraba en el bar en ese momento, “los agentes se marcharon sin más” aunque, antes de abandonar el pueblo, “dieron un par de vueltas por la zona”.