Sociedad

Una toma de posesión muy arropada.

Domingo heras, nuevo presidente. El acto oficial de proclamación contó con una asistencia multitudinaria que saludó con aplausos el emotivo y completo discurso de la máxima autoridad provincial de Soria.


J.M. 16 de Mayo de  2008

La emoción, la que subraya la hondura de un sentimiento grande, acompañó el discurso con el que Domingo Heras quedó proclamado como presidente de la Diputación de Soria. El acto protocolario, que fue seguido de modo inusualmente multitudinario, demostró lo arropado que está el nuevo líder de la institución provincial, que no escatimó recuerdos ni elogios. Ni para sus antecesores ni para el conjunto de la Casa, repartiendo agradecimientos desde el primero al último de los trabajadores de la Diputación.

El acto protocolario, que fue seguido de modo inusualmente multitudinario, demostró lo arropado que está el nuevo líder de la institución provincial, que no escatimó recuerdos ni elogios. Ni para sus antecesores ni para el conjunto de la Casa, repartiendo agradecimientos desde el primero al último de los trabajadores de la Diputación.

Ante una nutrida representación de la sociedad civil, a la que Heras siempre alude como motor de desarrollo, y ante los representantes políticos, encabezados por María Jesús Ruiz, vicepresidenta de la Junta de Castilla y León, desgranó, en un completo y elocuente discurso, los asuntos más importantes para el óptimo desarrollo de la provincia, aquellos que demandan actuaciones específicas para otorgar mejoras al conjunto de los administrados.

Aspectos asistenciales, médicos, de promoción empresarial y tecnológica se fueron poniendo por parte de Heras sobre el tapete, sin olvidar la importancia de adoptar medidas que actúen contra la despoblación y a favor de la recuperación del enorme capital humano que ha generado la provincia y que hasta el momento, como norma general, sólo ha sido aprovechado por los lugares a los que nuestros cerebros han emigrado.

Lamentable para Heras, y también para la ciudadanía, uno de los primeros actos que el ha tocado presidir fue la concentración de repulsa realizado el pasado miércoles día 14, fecha en la que ETA volvió a matar a un guardia civil en la localidad alavesa de Legutiano. “Este asesinato demuestra la sinrazón, la barbarie y demuestra el tipo de calaña que son esta gente. Han hecho del asesinato profesión y son una lacra para todos. Para el País Vasco y para el Estado. Desde luego con esta gente ni se puede hablar, ni se pude dialogar, ni se puede pactar. Esta gente donde tiene que estar es en la cárcel, que es su sitio natural por su forma de actuar. Por otra parte, transmitir a la familia del Guardia Civil que ha sido asesinado la solidaridad y el cariño. Cariño que es preciso que dentro de unos días no se nos haya olvidado. Por eso, las víctimas en su conjunto requieren del cariño, de la comprensión y de la ayuda y del esfuerzo de todos. Desear también que los cuatro heridos se restablezcan y estén en buenas condiciones” concluyó Heras.

Un percance automovilístico sin mayores consecuencias

El percance automovilístico sufrido por el flamante presidente de la Diputación de Soria poco antes de las cuatro y media del pasado miércoles, apenas cien metros antes de la entrada a Navaleno, en dirección hacia San Leonardo, se quedó en un enorme susto, sin mayores consecuencias físicas. La marca por el efecto de la retención del cinturón de seguridad y un fuerte golpe en la nariz, con huella casi cárdena, lógica y deseable consecuencia de la acción del imponente dispositivo de airbag del coche que manejaba en la tarde del pasado miércoles Domingo Heras fueron, son el resultado final de un incidente viario que, por el contrario, sí que afectó al coche de la máxima autoridad provincial que viajaba hasta su localidad de origen para reunirse con uno de sus concejales, una de las personas a las que primero llamó para darle a conocer lo sucedido.

Tras una exploración de urgencia en el centro médico de San Leonardo, que en principio descartó cualquier problema, Heras prosiguió con su actividad con la máxima normalidad posible.

Algunas de las personas que estuvieron con él revelaron a este periódico que el presidente provincial no perdió en ningún momento la compostura y que las huellas del percance apenas fueron perceptibles ni en su indumentaria: “qué va, si lucía como siempre con su traje, perfectamente planchado y sin una sola arruga”, resumieron gráficamente.

Con todo, algunos restos del vehículo de Heras todavía se podían apreciar en la cuneta de la Sagunto-Burgos, a escasos metros de la entrada del pueblo, donde volvía para seguir trabajando, dando testimonio de la suerte y la importancia que tienen los elementos de seguridad que incorporan los coches.