MEDIO AMBIENTE
La nueva Sociedad de Pinos reclama más participación en las decisiones del monte

Por primera vez en la historia de Navaleno dos mujeres integran la directiva de una asociación que se ha convertido en modelo a seguir en la comarca pinariega



CHUSJA ANDRÉS. Navaleno | Más de medio centenar de vecinos participaron en la tarde del sábado en la primera Asamblea de la Sociedad Vecinal de Aprovechamientos Forestales de Navaleno. En la reunión se hizo un repaso a los primeros temas de la nueva organización, con la aprobación de cuentas y gestiones de la junta anterior, y se eligieron los nuevos miembros de la directiva. Por primera vez en la historia de la suerte de pinos en la localidad y buena parte de la comarca, dos mujeres, Candelas Ortego y Rosario Torres, integran la nueva directiva, siempre constituida por hombres. Se incorporan también a la nueva junta Luis Peña y Francisco Perdiguero.

La transformación de la denominada Comisión de Pinos a Sociedad, dio el paso definitivo el pasado mes de septiembre, en una de las iniciativas pioneras en la comarca. Tan sólo Covaleda, con una organización autónoma, sede propia y funcionamiento ya asentado ha recorrido este camino con antelación. La entidad de Navaleno se convierte así en una interlocutora válida para todos los temas relacionados con el reparto de los beneficios de los aprovechamientos forestales, una de las señas de identidad de la comarca pinariega. Así lo exigieron en las intervenciones los socios beneficiarios, al entender que cuando se señalen las cortas, con miembros del Servicio de Medio Ambiente y el Ayuntamiento, debería estar también representantes de la Sociedad, algo que pedirán al Consistorio.

En la Asamblea intervino el hasta ahora presidente de la nueva sociedad, Arturo Esteban, en representación de una junta directiva que ha ejercido sus funciones en este tiempo hasta el relevo ya programado para esta primavera. Esteban afirmaba que la Sociedad está sirviendo de modelo en otros pueblos de la zona y apostaba por "que la junta sea el reflejo del pueblo". La nueva directiva estará presidida por Domingo Munera, en la vicepresidencia estará Carlos Sanz, como secretario figura Francisco Sanz y en la tesorería trabajará Candelas Ortego.

Algunos de los presentes hicieron referencias a posibles cambios en las Ordenanzas, algo que quedó pendiente con la posibilidad de tratar en futuras asambleas. Las normas que rigen la percepción de los aprovechamientos datan de mediados del pasado siglo. Cuestiones como las del cabeza de familia, la ausencia de la mujer como mantenedora de este derecho, las separaciones matrimoniales, la limitación a los solteros de la mitad de lo repartido a una persona casada o las ausencias físicas del pueblo son algunas de las particularidades que necesitan de una revisión casi inmediata, según lo consideran algunos de los beneficiarios.

En la pasada década hubo una serie de reuniones para intentar sentar las bases de posibles modificaciones en estas ordenanzas sin que se alcanzara un acuerdo con la suficiente fuerza para revalidar esos cambios propuestos. En San Leonardo de Yagüe, se llegó incluso a una consulta popular entre los beneficiarios, a petición de un grupo que pedía el reparto también de la suerte para quienes no estuvieran casados, y el resultado fue negativo a cualquier modificación en este ámbito. Donde sí se han producido modificaciones es en Duruelo de la Sierra, que se ha pasado del reparto a través de lotes individuales al de lote único, y en Cabrejas del Pinar que permiten a los beneficiarios ausentarse por un periodo de cuatro meses como máximo.

En la comarca de Pinares de Soria y Burgos el monte es de cada pueblo, se explota en régimen comunal y los vecinos con derecho a la percepción reciben parte de los beneficios económicos que se obtienen por la venta de la madera. Hoy los beneficios nada tienen que ver con los de hace unas décadas. Los bajos precios de la madera, la alta competitividad del sector y la importación de maderas de otras partes del planeta ha motivado un mantenimiento de las cantidades que se cobraban por aquellos años, con un gran desajuste del nivel de vida actual. Aunque algunos historiadores citan a la Edad Media para fechar el origen de este reparto, con referencias también en las denominadas Carta Puebla lo cierto es que fue a finales del siglo XVIII cuando de una manera oficial, el rey Carlos IV decide la concesión de los denominados Pinos de Privilegio a vecindarios propietarios de estos montes. A lo largo del siglo XIX hay continuas citas a la necesidad de explotar la madera que rodea a los pueblos ante las carencias de los mismos y el declive de la carretería y es en el siglo XX cuando adquiere una dimensión marcadamente empresarial.