MONTES
Navaleno rubrica el paso de la Comisión de Pinos a sociedad

Más de un centenar de vecinos rubricaron en la tarde del sábado la transformación de la denominada Comisión de Pinos a Sociedad, en una de las iniciativas pioneras en la comarca. Tan sólo Covaleda, con una organización autónoma, sede propia y funcionamiento ya asentado ha recorrido este camino con antelación. La entidad de Navaleno se convierte así en una interlocutora válida para todos los temas relacionados con el reparto de los beneficios de los aprovechamientos forestales, una de las señas de identidad de la comarca pinariega.





Chusja Andrés | En el encuentro del sábado, llevado a cabo en el Teatro Cervantes de Navaleno, intervino el alcalde, Domingo Heras, quien explicó las razones del cambio y respaldó la iniciativa de la actual Junta directiva. Habló también el actual presidente de la Comisión Vecinal transformada ya en sociedad, Arturo Esteban, en representación de una junta directiva que seguirá ejerciendo sus funciones hasta el relevo ya programado en la primavera del próximo año.

Uno de los temas que más debate suscitó fue el de la retención de un 18% de los ingresos por parte de la Hacienda Pública, algo ya puesto en entredicho por algunos ayuntamientos como el caso de Vinuesa, tras el anuncio realizado por la administración tributaria. Sobre la conveniencia y legalidad de esta retención, los posicionamientos futuros y las posibilidades de hacer fuerza y el cambio de la forma de retener de un privilegio de varios siglos se habló en este encuentro, dándose a conocer distintas posturas e intentando los organizadores presentar la situación actual de los tributos.

La nueva sociedad contará con su CIF, estatutos, directiva y un funcionamiento autónomo, siempre supeditado a las disposiciones de las Ordenanzas, relación con el Ayuntamiento y respeto a la voluntad de los perceptores de pinos, más del doble de los que acudieron a la cita del fin de semana.

A los asistentes se les fueron tomando los datos para certificar que su presencia coincidía con el derecho adquirido. Los perceptores deberán de ratificar la puesta en marcha de esta Sociedad, que se encargará del reparto del reparto de los beneficios por aprovechamientos forestales, y se espera que las adhesiones sean prácticamente totales a este nuevo rumbo de la organización.

Algunos de los presentes esperaban referencias a posibles cambios en las Ordenanzas, pero nada se dijo en el encuentro. Las normas que rigen la percepción de los aprovechamientos datan de mediados del pasado siglo. Cuestiones como las del cabeza de familia, la ausencia de la mujer como mantenedora de este derecho, las separaciones matrimoniales, la limitación a los solteros de la mitad de lo repartido a una persona casada o las ausencias físicas del pueblo son algunas de las particularidades que necesitan de una revisión casi inmediata, según lo consideran algunos de los beneficiarios.

En la pasada década hubo una serie de reuniones para intentar sentar las bases de posibles modificaciones en estas ordenanzas sin que se alcanzara un acuerdo con la suficiente fuerza para revalidar esos cambios propuestos. En San Leonardo de Yagüe, se llegó incluso a una consulta popular entre los beneficiarios, a petición de un grupo que pedía el reparto también de la suerte para quienes no estuvieran casados, y el resultado fue negativo a cualquier modificación en este ámbito. Donde sí se han producido modificaciones es en Duruelo de la Sierra, que se ha pasado del reparto a través de lotes individuales al de lote único.

Hay que recordar que en la comarca de Pinares de Soria y Burgos el monte es de cada pueblo, se explota en régimen comunal y los vecinos con derecho a la percepción reciben parte de los beneficios económicos que se obtienen por la venta de la madera. También es cierto que hoy en día los beneficios que se consiguen nada tienen que ver con los de hace unas décadas. .

En los años 50 en Covaleda, el consistorio pagaba unas 125.000 pesetas por "suerte" de forma anual, y para la renta familiar suponía una solución decisiva. Los bajos precios de la madera, la alta competitividad del sector y la importación de maderas de otras partes del planeta ha motivado un mantenimiento de las cantidades que se cobraban por aquellos años, con un gran desajuste del nivel de vida actual. Aunque algunos historiadores citan a la Edad Media para fechar el origen de este reparto, lo cierto es que fue a finales del siglo XVIII cuando de una manera oficial, el rey Carlos IV decide la concesión de los denominados Pinos de Privilegio a los vecindarios propietarios de estos montes.

A lo largo del siglo XIX hay continuas citas a la necesidad de explotar la madera que rodea a los pueblos ante las carencias de los mismos y el declive de la carretería y es en el siglo XX cuando adquiere una dimensión marcadamente empresarial.

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