HERALDO DE SORIASORIA
TRADICIONES
Las hogueras de San Esteban iluminan la noche de Navaleno

El vecindario de Navaleno revivió ayer la tradición de las hogueras en la noche de San Esteban, patrón de la iglesia parroquial. La noche, la más apacible que se ha vivido en los últimos años, permitió que los habitantes e hijos del pueblo pudieran asar las viandas en las ascuas tras el fuego de las hogueras en la plaza principal de la localidad pinariega.

CHUSJA ANDRÉS. Navaleno | El vecindario de Navaleno revivió ayer la tradición de las hogueras en la noche de San Esteban, patrón de la iglesia parroquial. La noche, la más apacible que se ha vivido en los últimos años, permitió que los habitantes e hijos del pueblo pudieran asar las viandas en las ascuas tras el fuego de las hogueras en la plaza principal de la localidad pinariega.

La jornada arrancó con la ceremonia religiosa presidida por el obispo de la Diócesis de Osma-Soria, Vicente Jiménez Zamora, quien instó a los presentes a ser consecuentes con la práctica de la religión católica en un tiempo en el que los feligreses "parece que vamos contracorriente". Rechazó monseñor Jiménez Zamora el uso de "una religión a la carta" y abogó por ser consecuentes con la religión asumida tras el bautismo.

En su discurso, hizo referencia "a la fraternidad de un nido en el pinar como es Navaleno", y felicitó las navidades a los presentes, agradeciendo la labor de la Corporación municipal para sacar adelante proyectos de desarrollo con "un pueblo vivo".

El obispo estuvo acompañado por los párrocos de Navaleno y de otras localidades vecinas, como San Leonardo de Yagüe, Santa María de las Hoyas, Espejón y el recién nombrado sacerdote, el joven José Gómez. Asistieron la ceremonia seis de los siete concejales de la Corporación, encabezados por el alcalde, Domingo Heras.

Tras la misa, y como viene siendo tradicional, se sacó la imagen de San Esteban por las calles centrales de Navaleno. En tres paradas, y al ritmo marcado por los gaiteros, se bailó la jota delante de la imagen. En el trayecto, desde varios balcones, se lanzaron caramelos para regocijo de la chiquillería.

Ya por la tarde, una vez que había desaparecido el sol, se prendieron las cuatro piras de leña ubicadas en cuatro montones de arena en la plaza principal, lugar que ha obras durante las últimas semanas. En las puertas del Ayuntamiento se sirvió el vino de la Ribera del Duero en tazas de plata, heredadas de los antepasados, y que datan de las primeras décadas del siglo XIX.

El encuentro de vecinos y visitantes estos días sirve también para realzar la importancia de la fiesta. A la cena degustada al aire libre le siguió la verbena musical en el polideportivo amenizada por la orquesta Jaguar.

Hogueras .

Los orígenes de esta fiesta tan arraigada en la localidad sitúan la celebración en la denominada Caridad de San Esteban. Según manda la tradición, antaño, cada 26 de diciembre, se repartía en la plaza chorizo y pan, regados con vino, a los escasos habitantes que por entonces tenía la población. Más adelante, con el crecimiento de Navaleno, y gracias a la colaboración de los mozos, a principios de los años setenta se instauró la costumbre de hacer unas hogueras cuyo objetivo era poder permanecer más rato en la fiesta, combatiendo de esta manera el intenso frío de las noches de diciembre. Año a año se ha venido mantenido esta costumbre, y para muchos de los vecinos es uno de los días más entrañables del año. Las fiestas de invierno se completan en Navaleno con los días del Niño Jesús, que enero del próximo año tendrán lugar del 13 al 17.